Una familia de agricultores tenía un problema muy concreto: de forma puntual, saltaba el diferencial que alimentaba sus cámaras frigoríficas. Cuando ocurría, las cámaras dejaban de funcionar… y ellos no lo sabían hasta que volvían físicamente a revisarlas.
Eso significaba algo peor que una avería: significaba no poder desconectar nunca.
Iban varias veces al día “por si acaso”. También por la noche. También en fin de semana. No era gestión técnica, era incertidumbre. El problema no era solo la temperatura. Era no saber cuándo el sistema había dejado de funcionar.

Aunque nos llamaron para monitorizar la instalación, lo primero que hicimos fue revisar la parte eléctrica. Antes de poner sensores, había que entender por qué saltaba el diferencial.
Detectamos una acumulación elevada de fugas a tierra. Las cámaras compartían línea con otros elementos de la nave y, aunque ninguno presentaba una fuga significativa por sí solo, la suma de todas provocaba disparos intempestivos.
La recomendación fue clara:
- Segmentar la instalación para que las cámaras no dependieran de un único diferencial compartido.
- Instalar un diferencial autorearmable en las cargas críticas, permitiendo que el suministro se restableciera automáticamente en caso de disparo puntual.
La monitorización necesaria era muy básica. Instalamos una sonda de temperatura y un monitor de consumo. La sonda de temperatura aportaba supervisión directa sobre el estado real de la mercancía y la tranquilidad de que todo estaba bajo control en la cámara. El monitor de consumo permitía detectar si el diferencial había saltado, generando una alerta inmediata al no haber consumo. De este modo no había que esperar a que la temperatura subiera para saber que algo iba mal.
Disponer de estos gráficos tenía muchos otros beneficios:
- Detección de puerta abierta: Si una puerta quedaba entreabierta no aumentaba significativamente la temperatura pero si lo hacía el consumo.
- Identificación de desgaste progresivo en equipos frigoríficos mediante análisis de patrones de consumo.
- Control preciso del coste energético real de las cámaras dentro de las cifras del negocio.
El resultado fue inmediato. Pudieron volver a la tranquilidad dejando de ir varias veces al día a comprobar las cámaras. Actuando únicamente cuando había un evento real y sabiendo exactamente que estaba ocurriendo.
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